El Programa

El Programa Estratégico Mesoregional Salmón Sustentable forma parte de un desafío país: el que Chile cambie en materia productiva y avance hacia una economía más sofisticada, especializada, diversa e innovadora, que permita crear una nueva base productiva nacional.
Para ello, el actual gobierno, identificó 11 sectores con alto potencial de diversificación y modernización en su tejido productivo. De cada uno de ellos, derivaron Programas Estratégicos Nacionales, Mesoregionales y Regionales, diseñados según la visión país a la que queremos llegar.
Estas iniciativas se generaron a partir de un proceso de diálogo y coordinación entre el sector privado, la academia, centros de investigación aplicada, el gobierno y la comunidad, apoyados por asesorías especializadas de diagnóstico y construcción de consensos en torno a una hoja de ruta tecnológica y competitiva.
Actualmente se ejecutan 11 Programas Estratégicos a escala nacional, de los cuales 7 poseen foco más bien sectorial: Industria Minera, Turismo Sustentable, Alimentos del Futuro, Pesca y Acuicultura Sustentable, Economía Creativa, Tecnologías y Servicios de Salud, y Construcción Sustentable. Los 4 restantes corresponden a plataformas tecnológicas de alcance transversal: Logística, Energía Solar, Manufactura Avanzada e Industrias Inteligentes.

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Como sector relevante de la economía nacional, la salmonicultura forma parte de los estos Programas Estratégicos, articulando de esta manera, a los distintos actores que forman parte de esta industria en su mesoregión: Araucanía, Los Lagos, Aysén y Magallanes que es su conjunto, concentran el 99% de la actividad salmonera nacional, territorios que en los últimos 20 años  ha venido desarrollando más de 2.200 empresas que cubren las diferentes fases del proceso productivo, articulando los múltiples enlaces estratégicos de la cadena de valor y generando más de 70 mil empleos directos e indirectos.
A la complejidad de centrar la actividad productiva en el cultivo de especies biológicas en un medio ambiente abierto, la salmonicultura suma las crecientes exigencias en los niveles de competitividad a nivel mundial, asociados a desafíos de encarecimiento en los insumos, a un mayor costo relacionado con problemas sanitarios no resueltos, mayores exigencias de mercado y la necesidad de operar en zonas cada vez más aisladas y más expuestas.
Paralelamente, el análisis de sus brechas recientemente validadas, evidencia  que la industria  nacional mantiene importantes desventajas frente a sus principales competidores a nivel mundial. Entre ellas, la falta de  sofisticación de sus proveedores locales; la disponibilidad, cobertura, competitividad y calidad de la infraestructura y de servicios habilitantes; la disponibilidad, condiciones de acceso y eficiencia en su capital humano especializado, el acceso al financiamiento, la simplificación de su regulación y gobernanza en general, entre otros.
Estas desventajas competitivas, de carácter estructural, se han ido profundizando con el tiempo y amenazan con hacerlo aún más a futuro, de no haber un cambio estructural en la forma en que esta industria se organiza, opera, colabora, financia, regula, relaciona, planifica y proyecta.
No obstante lo anterior, la industria chilena del salmón ha logrado posicionarse como una de las actividades económicas fundamentales en el país. Actualmente, sus exportaciones alcanzan los $4.400 millones de dólares, solo superadas por la minería; siendo además líder a nivel mundial, ostentando el segundo lugar de producción en salmón del Atlántico, el primer lugar de producción en salmón del Pacífico y el primer lugar de producción mundial en trucha de mar.
Este importante posicionamiento nacional y mundial, ha permitido generar una capacidad instalada y activos sectoriales de clase mundial, que contribuyen a su consolidación, abasteciendo a más de 70 mercados en todo el mundo contribuyendo de esta manera, a potenciar la imagen exportadora de productos de calidad de Chile. Las proyecciones de la demanda del consumo mundial del salmón, llegando a 4,5 millones de toneladas al 2030, aseguran un promisorio futuro para el sector. Más aún que hoy, como nunca antes, la industria sabe lo que tiene que hacer para seguir siendo un actor relevante de la acuicultura mundial.

¿Cuál es el desafío?

Es el de convertir a la industria de la salmonicultura nacional, en líder mundial, basando su producción en la sustentabilidad,  la excelencia, la  diversificación y sofisticación de sus productos, mercados y del conocimiento  científico – tecnológico, con una institucionalidad y gobernanza robusta y en estrecha cooperación  con las comunidades en que se inserta, sus trabajadores y proveedores.

Sus metas proyectadas son:

Objetivos

El objetivo final, es el de impulsar a este importante sector productivo nacional, a desarrollar todo su alto potencial mediante una sólida articulación público-privada que favorezca la creación de capital social, generando un mejor entorno para la productividad, la innovación y el emprendimiento, por medio de la remoción de brechas y fallas de mercado existentes.

Ejes estratégicos

Para facilitar su trabajo, el Programa ha estructurado su quehacer en 5 EJES ESTRATÉGICOS:.

Hitos

En cada uno de estos 5 ejes estratégicos, se ha estructurado diversos desafíos cuyos componentes forman los principales hitos de la denominada HOJA DE RUTA DE LA INDUSTRIA, y que básicamente son: